Es muy importante que la clase esté ordenada
ya que esto propicia un ambiente de trabajo agradable.
Debemos mantener limpio el aula ya que
convivimos en este espacio durante treinta horas cada semana.
El respeto hacia los compañeros y compañeras
y hacia el profesorado es una exigencia básica para sentirse bien en clase.
Quién respeta y valora a los demás, se valora a sí mismo.
Cuida todo el material que se encuentra en
el aula y notifica cualquier anomalía en el mismo. Se ha realizado un esfuerzo
económico muy grande para dotar al aula con equipamiento audio visual e
informático.
Cuando llegue el profesor al aula, todos los
alumnos y alumnas deben estar sentados en el lugar que les corresponde. Todos y
cada uno debemos colaborar para que cada sesión de clase comience con
normalidad.
Es muy importante respetar el turno de
palabra; no podemos convertir el aula en un lugar de encuentro en el que muchos
hablan y pocos entienden lo que se dice.
Debemos tener claro la diferencia entre
“escuchar” y “oír”. A todos nos gusta que cuando hablamos nos escuchen. Para
poder participar en clase y que las intervenciones de todos y cada uno sean
provechosas es importante escuchar con atención los diferentes comentarios que
se realizan.
Debemos tener una actitud favorable hacia
los contenidos de la materia que se imparte en clase. Una actitud positiva
siempre va a facilitar el proceso de aprendizaje por parte del alumnado.
Recuerda que los primeros beneficiados con
el cumplimiento de estas normas son los alumnos. Queremos que nuestro alumnado
sea responsable, participativo, respetuoso y comprometido con todo el proceso
educativo.
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